El Mito de Hiram, Roberto Urbano

VÍDEO PERFORMANCE

5:32 Vídeo digital y sonido. 2020

Esta performance recrea este pasaje de la vida del arquitecto del templo de Salomón a través de tres palos primitivos del cante jondo. El encuentro en la primera puerta, aún en pie el maestro, es un Martinete de Manuel Torre. En la segunda puerta del templo le espera la Toná Liviana de María Borrico y encuentra finalmente la muerte en una seguiriya de Silverio. El referente arquitectónico y hermético lo enmarca la escultura “Desbordamiento”, un balcón de hierro con una persiana negra de 15 metros que se derrama a modo de alfombra, y que genera una atmósfera de silencio y luto. Los cantes son recreados por el cantaor flamenco morisco “Pepe el Boleco”.

 

Casi terminadas las obras del Templo de Jerusalén, los tres capataces que veían difícil ser admitidos en los misterios de su construcción, decidieron conseguirlos por la fuerza. Apostados cada uno en una puerta del Templo, invitaron a Hiram Abif, el maestro de obras, para que les desvelase sus secretos. Como este se negó a revelarlos, cada uno le asestó un golpe (uno con una plomada sobre la garganta, otro con una escuadra de hierro sobre el pecho izquierdo y un tercero con un cincel en la frente) hiriéndolo de muerte. Desde entonces, el maestro Hiram simboliza la Justicia, el Genio y el Arte, mientras los tres capataces constituyen la perífrasis simbólica de la Ignorancia, el Fanatismo y la Ambición.

 

Proyecto: Roberto Urbano

Performer: El Boleco

Colaboradores: Miguel A. Moreno Carretero (producción) y Norberto Dotor (selección de cantes)

 

III Programa de investigación y producción C3A 2020 (Junta de Andalucía, Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico)

2021 © JUAN LÓPEZ LÓPEZ